Deficiencia de vitamina A: causas, síntomas y prevención

Actualizado: 11 de August, 2026Topvitamine
La deficiencia de vitamina A puede deberse a una dieta poco variada, problemas de absorción de grasas o algunas enfermedades. Puede afectar a la visión, la piel y el funcionamiento normal del sistema inmunitario, aunque sus síntomas no son específicos. En este artículo explicamos sus causas, factores de riesgo, fuentes alimentarias, señales de alerta y precauciones importantes antes de usar suplementos.
What causes vitamin A deficiency? - Topvitamine

La deficiencia de vitamina A suele aparecer cuando la alimentación no aporta suficiente vitamina A o cuando el organismo no puede absorberla o utilizarla correctamente. También puede relacionarse con la desnutrición, ciertas enfermedades digestivas y necesidades nutricionales especiales. Como sus síntomas pueden confundirse con los de otros problemas, no debe diagnosticarse únicamente por las molestias: si existe sospecha, conviene solicitar una evaluación a un profesional sanitario.

La vitamina A es liposoluble y se almacena principalmente en el hígado. Contribuye al funcionamiento normal de la visión, el sistema inmunitario y las mucosas, y participa en el crecimiento y mantenimiento de distintos tejidos. Una cantidad insuficiente durante un periodo prolongado puede afectar especialmente a los ojos.

¿Qué causa la deficiencia de vitamina A?

Las causas más frecuentes pueden agruparse en tres categorías: una ingesta insuficiente, una absorción deficiente o una mayor necesidad de este nutriente.

  • Dieta poco variada: consumir principalmente alimentos con baja densidad nutricional y pocas frutas, verduras, huevos, lácteos o pescado puede reducir la ingesta de vitamina A.
  • Inseguridad alimentaria: la falta de acceso regular a alimentos variados puede favorecer una carencia dietética, especialmente cuando la alimentación se basa casi exclusivamente en cereales, arroz, maíz o trigo.
  • Malabsorción de grasas: como la vitamina A necesita grasa para absorberse, enfermedades que afectan a la digestión o absorción de grasas pueden disminuir su aprovechamiento.
  • Enfermedades o cirugías digestivas: algunos trastornos intestinales, hepáticos o pancreáticos pueden interferir en la absorción, el almacenamiento o el metabolismo de la vitamina A.
  • Necesidades aumentadas: los niños en crecimiento y algunas personas durante el embarazo o la lactancia pueden necesitar una planificación nutricional específica. En estas etapas, la suplementación debe ser especialmente prudente.
  • Dietas muy restrictivas: eliminar grupos de alimentos sin una planificación adecuada puede aumentar el riesgo de insuficiencias de varios nutrientes.

¿Qué significa una dieta insuficiente o una carencia dietética?

Una carencia dietética significa que la alimentación habitual no proporciona la cantidad o variedad de nutrientes que el organismo necesita. No implica necesariamente que una persona no coma nada; puede referirse a una dieta repetitiva, con pocas fuentes de vitamina A o con una ingesta energética insuficiente.

La vitamina A se obtiene de dos formas principales:

  • Vitamina A preformada: retinol y compuestos relacionados presentes en alimentos como el hígado, los huevos, algunos lácteos y ciertos pescados.
  • Carotenoides provitamina A: compuestos vegetales, como el betacaroteno, presentes en zanahoria, boniato, calabaza, espinacas, acelgas y otras verduras de color verde, amarillo o naranja.

El organismo convierte algunos carotenoides en vitamina A, pero esta conversión no es idéntica en todas las personas. Además, consumir estos alimentos junto con una cantidad moderada de grasa puede favorecer la absorción de los carotenoides. Esto no significa que sea necesario comer alimentos grasos en exceso.

¿Quién tiene mayor riesgo?

El riesgo depende del contexto individual y no puede determinarse solo por seguir una dieta vegetariana o vegana. Una alimentación vegetal bien planificada puede aportar carotenoides provitamina A, pero conviene prestar atención a la variedad de alimentos y a la absorción de nutrientes.

También pueden tener mayor riesgo las personas con:

  • alimentación muy limitada o inseguridad alimentaria;
  • enfermedades intestinales, hepáticas o pancreáticas que afecten a la absorción;
  • antecedentes de cirugía bariátrica u otra cirugía digestiva;
  • consumo elevado de alcohol;
  • necesidades nutricionales aumentadas durante determinadas etapas de la vida.

Síntomas y efectos posibles

Los síntomas iniciales de una deficiencia de vitamina A pueden ser inespecíficos. Algunas personas pueden notar piel seca, mayor susceptibilidad a infecciones o dificultad para ver con poca luz, pero estos signos también pueden tener otras causas.

Cuando la deficiencia es importante o prolongada, puede aparecer ceguera nocturna, es decir, dificultad para adaptarse a la oscuridad. En casos graves puede desarrollarse xeroftalmía, un conjunto de alteraciones que afecta a la superficie ocular y puede provocar sequedad intensa, manchas de Bitot, lesiones corneales y pérdida de visión. La pérdida de visión, el dolor ocular o una sequedad intensa requieren atención médica urgente.

La deficiencia de vitamina A también puede comprometer el mantenimiento normal de las mucosas y la función inmunitaria. Sin embargo, no es correcto atribuir cualquier infección, cansancio o cambio en la piel a una deficiencia sin una valoración profesional.

¿La deficiencia de vitamina A provoca pérdida de peso?

La deficiencia de vitamina A por sí sola no suele considerarse una causa directa de pérdida de peso. La pérdida de peso involuntaria puede aparecer cuando existe desnutrición general, una enfermedad digestiva que causa malabsorción, una ingesta insuficiente de calorías o un problema de salud subyacente. Si el peso disminuye sin proponérselo, especialmente junto con diarrea persistente, vómitos, debilidad o cambios importantes en el apetito, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

¿Cómo se confirma una deficiencia?

Los síntomas no bastan para confirmar una deficiencia de vitamina A. El profesional puede revisar la alimentación, los antecedentes médicos, los medicamentos y los signos clínicos, y decidir si son necesarias pruebas de laboratorio u otras evaluaciones. La interpretación debe tener en cuenta el estado general de salud y posibles problemas de absorción.

No se recomienda tomar dosis altas de vitamina A como prueba o tratamiento por cuenta propia. La vitamina A preformada puede acumularse y causar toxicidad, con posibles efectos adversos en el hígado, los huesos y otros órganos.

Cómo prevenir la deficiencia de vitamina A

  1. Varía la alimentación: incluye regularmente verduras de hoja verde y alimentos de color naranja o amarillo, además de otras fuentes adecuadas a tu patrón alimentario.
  2. Combina fuentes alimentarias: alterna alimentos con carotenoides provitamina A y fuentes de vitamina A preformada si forman parte de tu dieta.
  3. Cuida la absorción: consume los alimentos ricos en carotenoides dentro de comidas equilibradas que contengan algo de grasa.
  4. Aborda la causa: si existe una enfermedad digestiva o una cirugía que pueda afectar a la absorción, sigue el plan indicado por el equipo sanitario.
  5. Valora los suplementos de forma individual: pueden ser útiles cuando un profesional identifica una insuficiencia, una necesidad específica o una ingesta difícil de cubrir.

Los alimentos fortificados también pueden contribuir a cubrir las necesidades nutricionales, según la disponibilidad y las recomendaciones del país. Un suplemento no sustituye una dieta variada ni corrige por sí solo una enfermedad que cause malabsorción.

Vitamina A en suplementos: diferencias y precauciones

Los suplementos pueden contener vitamina A preformada, betacaroteno u otros carotenoides. La vitamina A preformada requiere especial precaución porque las dosis elevadas pueden acumularse. El betacaroteno suele tener un perfil de toxicidad diferente, pero no debe considerarse automáticamente adecuado para todas las personas.

Antes de elegir un suplemento, revisa la forma química, la cantidad por dosis, la combinación con otros productos y si ya consumes un multivitamínico. Consulta con un profesional sanitario si estás embarazada, buscas un embarazo, das el pecho, tomas medicamentos, tienes una enfermedad hepática o digestiva, o estás considerando dosis elevadas. Durante el embarazo, un exceso de vitamina A preformada puede ser perjudicial para el desarrollo fetal.

Topvitamine.com ofrece información y categorías relacionadas con otros nutrientes, como vitamina C, vitamina D, magnesio y DHA y EPA. Estos nutrientes no sustituyen a la vitamina A y la elección de cualquier suplemento debe basarse en las necesidades individuales, no en combinar productos sin orientación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se corrige una deficiencia nutricional?

Primero hay que identificar la causa. Puede ser necesario mejorar la variedad de la dieta, tratar un problema de absorción o utilizar un suplemento bajo supervisión profesional. Corregir solo el nutriente sin investigar el origen puede no resolver el problema.

¿Qué deficiencia provoca las tres carencias vitamínicas más comunes?

No existe una única respuesta válida para todas las poblaciones. Las carencias más frecuentes dependen de la edad, la dieta, la región y el estado de salud. La vitamina A, la vitamina D, el hierro y la vitamina B12 pueden ser relevantes en distintos grupos, pero no deben confundirse las vitaminas con los minerales ni asumirse una deficiencia sin evaluación.

¿Una dieta vegana causa deficiencia de vitamina A?

No necesariamente. Una dieta vegana variada puede aportar betacaroteno y otros carotenoides, aunque conviene planificarla adecuadamente. Si hay problemas digestivos, una alimentación muy limitada o dudas sobre la ingesta, un dietista-nutricionista o médico puede orientar y valorar si hacen falta pruebas o suplementación.

¿Cuándo debería consultar?

Consulta si tienes visión nocturna reducida, sequedad ocular intensa, pérdida de peso involuntaria, síntomas persistentes o una enfermedad que pueda afectar a la absorción. La atención es especialmente importante en niños, durante el embarazo y cuando se toman medicamentos o varios suplementos.

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