El suplemento de regaliz deglicirrizinado, conocido como DGL, se utiliza principalmente como apoyo para molestias digestivas como acidez, reflujo y sensación de irritación gástrica. En esta guía se explica qué diferencia al DGL del regaliz común, qué mecanismos se han propuesto, qué dice la evidencia clínica, cómo valorar su calidad, cuáles son sus posibles riesgos y cuándo conviene consultar. También se revisan las formas de administración, las interacciones con medicamentos y los límites de utilizar un complemento sin conocer la causa de los síntomas.
Qué significa “deglicirrizinado” y cómo se diferencia del regaliz común
Regaliz, glicirricina y extracto DGL
El regaliz procede de la raíz de Glycyrrhiza glabra y contiene varios compuestos, entre ellos la glicirricina o ácido glicirrícico. Esta sustancia puede influir en el metabolismo de ciertas hormonas y minerales cuando se consume en cantidades suficientes. El DGL es un extracto al que se ha retirado la mayor parte de la glicirricina, aunque la cantidad residual depende del proceso y del fabricante.
El regaliz común y el DGL no deben considerarse equivalentes. Los productos de raíz de regaliz que conservan glicirricina pueden asociarse a retención de líquidos, aumento de la presión arterial y descenso del potasio, sobre todo con dosis elevadas o uso prolongado. La eliminación de este compuesto pretende modificar ese perfil, pero no convierte automáticamente al producto en apropiado para todas las personas.
Por qué la eliminación de la glicirricina modifica el perfil de seguridad
La glicirricina puede inhibir una enzima que participa en la conversión del cortisol y, de forma indirecta, favorecer efectos parecidos a un exceso de aldosterona. El resultado puede incluir mayor retención de sodio y pérdida de potasio. En un extracto DGL correctamente procesado, este mecanismo debería reducirse de forma importante, aunque la seguridad final también depende de la pureza, la cantidad residual y la situación clínica individual.
Por este motivo, las personas con hipertensión, enfermedad renal, cardiopatía, alteraciones del potasio o tratamientos que afectan a los electrolitos deben pedir asesoramiento antes de utilizar cualquier producto de regaliz. La etiqueta “DGL” no siempre aporta por sí sola suficiente información sobre el porcentaje de glicirricina residual, la estandarización o los controles de calidad.
Qué puede y qué no puede hacer un suplemento DGL
El DGL puede considerarse un complemento destinado a favorecer la tolerancia y la protección de la mucosa digestiva. Algunas personas lo emplean para acidez ocasional, reflujo leve o irritación gástrica, pero la evidencia no permite afirmar que cure la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la gastritis, una úlcera péptica o una lesión del esófago.
Además, mejorar temporalmente una sensación de ardor no demuestra que el tejido se haya reparado ni identifica la causa del problema. La acidez puede relacionarse con reflujo, determinados medicamentos, una hernia de hiato, infección por H. pylori, alteraciones funcionales, hábitos alimentarios u otras enfermedades. Un suplemento no sustituye una evaluación cuando los síntomas son frecuentes, intensos o persistentes.
Cómo podría actuar el DGL en el aparato digestivo
Protección de la mucosa y producción de moco
La mucosa del estómago y del esófago funciona como una barrera frente al ácido, las enzimas digestivas y otros irritantes. Los estudios experimentales y algunos trabajos clínicos antiguos han planteado que determinados componentes del regaliz deglicirrizinado podrían favorecer la producción de moco y reforzar factores defensivos de la superficie mucosa.
Una capa de moco más estable podría ofrecer protección local y facilitar condiciones favorables para la reparación de pequeñas irritaciones. Sin embargo, esta hipótesis no significa que el DGL neutralice el ácido como un antiácido ni que impida físicamente el ascenso del contenido gástrico. Su posible acción sería distinta y, probablemente, más gradual y variable.
Inflamación, reparación y límites del mecanismo biológico
También se han investigado efectos antiinflamatorios y antioxidantes de compuestos del regaliz en modelos de laboratorio. Estos hallazgos ayudan a formular hipótesis sobre la interacción con la barrera digestiva, pero una respuesta observada en células o animales no demuestra un beneficio clínico relevante en personas con ERGE, gastritis o úlcera.
La investigación clínica sobre DGL es limitada, con ensayos pequeños, formulaciones no siempre comparables y resultados difíciles de separar del efecto placebo o de cambios simultáneos en la dieta. Algunas revisiones consideran prometedor el uso tradicional para molestias digestivas, pero señalan que faltan estudios modernos, amplios y bien diseñados que confirmen su eficacia y su seguridad a largo plazo.
Variabilidad individual en la respuesta
La respuesta puede depender de la causa de los síntomas, el tiempo de evolución, la sensibilidad del esófago, el patrón de comidas, el sueño, el estrés, otros complementos y los medicamentos utilizados. Una persona puede notar alivio subjetivo y otra no experimentar cambios, incluso si ambas emplean una formulación similar.
Beneficios potenciales del DGL y qué dice la evidencia
Reflujo ácido, acidez y pirosis
El suplemento DGL se promociona con frecuencia para el reflujo ácido y la acidez. Su posible utilidad se relaciona más con el apoyo a la barrera mucosa que con la reducción directa de la secreción de ácido. Las pruebas disponibles no son suficientes para situarlo al mismo nivel que los tratamientos convencionales estudiados para la ERGE, especialmente cuando existe reflujo frecuente o daño documentado.
Algunas personas describen una sensación de alivio después de masticar un comprimido, pero los testimonios individuales no permiten establecer eficacia general. Si la pirosis aparece dos o más veces por semana, despierta por la noche o requiere medicación repetida, conviene valorar el diagnóstico y el tratamiento con un profesional sanitario antes de depender de un producto herbal.
Gastritis e irritación gástrica
La palabra gastritis se utiliza a menudo para describir ardor o malestar, pero médicamente implica inflamación de la mucosa gástrica que puede tener causas diversas. Entre ellas se encuentran H. pylori, antiinflamatorios no esteroideos, alcohol, enfermedades autoinmunes y otros factores. El DGL podría proporcionar apoyo sintomático en algunos casos, pero no elimina una infección ni corrige por sí mismo una causa farmacológica.
Úlceras pépticas y recuperación de tejidos
La literatura histórica sobre regaliz y úlcera sugirió posibles beneficios en la protección de la mucosa, pero muchos trabajos no evaluaron el DGL actual con los criterios metodológicos que se exigen hoy. Una úlcera puede sangrar, perforarse o estar asociada a H. pylori; por eso, el alivio del dolor no debe interpretarse como recuperación de la lesión.
En resumen, la evidencia puede considerarse preliminar o insuficiente para recomendar DGL como tratamiento único de una úlcera, una esofagitis o una gastritis confirmada. La diferencia entre aliviar síntomas y favorecer la cicatrización es esencial: la primera puede percibirse rápidamente, mientras que la segunda requiere valoración clínica y, en ocasiones, pruebas de control.
Resumen práctico de la evidencia
- Para acidez ocasional, el DGL puede ser una opción complementaria, aunque la respuesta no está garantizada.
- Para ERGE frecuente, la evidencia es limitada y no reemplaza una estrategia diagnóstica ni el tratamiento indicado.
- Para gastritis o úlcera, primero debe investigarse la causa y descartar complicaciones.
- Los mecanismos sobre moco y mucosa son plausibles, pero no prueban eficacia clínica ni reparación tisular.
DGL frente a otros enfoques para las molestias digestivas
Los antiácidos de acción rápida neutralizan parte del ácido y suelen utilizarse para episodios aislados, mientras que los antagonistas H2 reducen la secreción ácida durante más tiempo. Los inhibidores de la bomba de protones, como omeprazol, tienen un efecto más potente y se emplean en situaciones concretas bajo orientación clínica. El DGL actúa mediante una propuesta diferente y no debe compararse como sustituto equivalente.
Los alginatos forman una barrera física que puede limitar el contacto del contenido gástrico con el esófago. En cambio, probióticos, enzimas digestivas y otros suplementos se dirigen a objetivos distintos y no tienen una utilidad universal para el reflujo. La elección depende de la causa probable, la intensidad, la frecuencia, los antecedentes, el diagnóstico y las posibles interacciones, no solo de que un producto sea “natural”.
Los cambios de hábitos pueden ser útiles: evitar acostarse inmediatamente después de comer, revisar los alimentos que desencadenan síntomas, moderar comidas muy copiosas y elevar la cabecera si el reflujo es nocturno. También importan el sueño, el movimiento regular y un peso corporal saludable cuando corresponde. Las dietas muy restrictivas no deben iniciarse de forma generalizada sin una razón clara, porque pueden reducir la variedad nutricional.
Quien ya utiliza un antagonista H2 o un inhibidor de la bomba de protones no debería suspenderlo ni reducirlo para probar DGL sin un plan supervisado. La retirada brusca de algunos tratamientos puede provocar un repunte de síntomas, y el complemento no ofrece protección demostrada frente a todas las complicaciones del reflujo.
Cómo elegir un suplemento de regaliz deglicirrizinado de calidad
La etiqueta debería identificar claramente el extracto DGL, la cantidad por porción y, cuando sea posible, la proporción residual de glicirricina. También conviene distinguir entre la cantidad total de polvo de raíz y la cantidad de extracto deglicirrizinado, ya que no son datos intercambiables. Una formulación estandarizada facilita comparar productos, aunque no garantiza por sí misma un resultado clínico.
Los comprimidos masticables y las pastillas son habituales porque permanecen unos instantes en la boca y resultan prácticos antes de las comidas. Las cápsulas pueden ser preferibles para quienes no toleran el sabor del regaliz, pero no deben asumirse como más eficaces. Los líquidos permiten ajustar la administración en algunos casos, aunque requieren especial atención a conservantes, edulcorantes, alcohol y exactitud de la medida.
Un producto fiable debería ofrecer lote, fecha de caducidad, fabricante identificable y, preferiblemente, un certificado de análisis o pruebas independientes para identidad, contaminantes, metales pesados, microorganismos y cantidad declarada. Es recomendable revisar excipientes, alérgenos y edulcorantes, sobre todo si existen intolerancias o diabetes. La trazabilidad del ingrediente importa más que el diseño del envase o el número de reseñas.
Para comparar opciones, puede utilizarse esta matriz sencilla:
- Uso puntual: valorar un formato masticable, etiqueta transparente y pocos excipientes.
- Preferencia por evitar el sabor: considerar cápsulas, comprobando que realmente contengan DGL y no solo raíz de regaliz.
- Sensibilidad digestiva: revisar polioles, aromas, dosis por unidad y otros ingredientes que puedan causar gases o diarrea.
- Necesidades especiales: consultar antes con un profesional y priorizar pruebas de terceros y trazabilidad.
No existe un “mejor suplemento” universal para el reflujo. La potencia, la tolerabilidad, el coste por porción, la formulación y la calidad del control deben ponderarse junto con el diagnóstico y el tratamiento indicado. Un precio bajo no demuestra menor calidad, pero un precio elevado tampoco confirma eficacia.
Dosis orientativa, forma de uso y duración
Los estudios históricos y las etiquetas comerciales han utilizado cantidades y concentraciones diferentes, por lo que no es responsable trasladar una cifra única a todas las marcas. La dosis depende de la estandarización del extracto, del formato y de la cantidad residual de glicirricina. Debe seguirse la información del fabricante y, si hay enfermedad o medicación crónica, la indicación de un profesional.
Los comprimidos masticables suelen recomendarse antes de las comidas porque así se busca que el producto contacte con la mucosa antes de la ingesta. Las cápsulas se tragan y pueden tener una experiencia distinta. Estas prácticas proceden del uso tradicional y del etiquetado, no prueban que el momento de administración sea superior para todas las personas.
En molestias ocasionales puede observarse tolerancia durante un periodo breve, sin convertir esa prueba en una estrategia indefinida. Si no hay mejoría, aparecen síntomas nuevos o la necesidad de tomarlo se vuelve cotidiana, es preferible detener la automedicación y revisar la causa. El uso prolongado merece una valoración individual, incluso cuando el producto se anuncie como libre de glicirricina.
La combinación con antiácidos, alginatos, antagonistas H2 o inhibidores de la bomba de protones no debe darse por segura solo porque actúen de manera diferente. Puede no existir una interacción relevante documentada, pero faltan datos consistentes para todas las marcas y situaciones. Un farmacéutico puede revisar horarios, duplicidades y la lista completa de medicamentos.
Seguridad, efectos secundarios e interacciones
Diferencias respecto al regaliz con glicirricina
El DGL suele considerarse menos propenso que el regaliz común a aumentar la presión arterial o reducir el potasio porque se ha eliminado la glicirricina. Aun así, “menor riesgo” no significa “riesgo inexistente”. Puede haber residuos, errores de etiquetado, adulteración o ingredientes adicionales que modifiquen la tolerancia y la seguridad.
Entre los efectos adversos comunicados se encuentran gases, distensión abdominal, diarrea, náuseas, sabor desagradable o empeoramiento de la acidez. No todos se deben necesariamente al DGL, y la frecuencia real no está bien establecida por ensayos amplios. Si los síntomas son intensos, persistentes o aparecen junto con debilidad, palpitaciones o hinchazón, debe suspenderse y solicitar asesoramiento.
Personas que deben extremar la precaución
Se recomienda consultar antes de utilizarlo durante el embarazo o la lactancia, en niños y en personas mayores con varios tratamientos. También es importante pedir consejo en caso de hipertensión, insuficiencia renal, enfermedad cardiovascular, enfermedad hepática, diabetes o antecedentes de alteraciones del potasio.
La precaución es especialmente relevante con diuréticos, corticosteroides, algunos antihipertensivos y otros fármacos que afectan al potasio o a la presión arterial. Los anticoagulantes, tratamientos cardiovasculares y medicaciones crónicas requieren una revisión individual, aunque la interacción con DGL no esté confirmada. La ausencia de estudios no equivale a demostrar que no exista interacción.
Las personas que toman varios productos para la salud digestiva también pueden acumular ingredientes repetidos, edulcorantes o sustancias con efectos laxantes. Conviene llevar al médico o farmacéutico una lista de medicamentos, vitaminas, infusiones y complementos, incluyendo las cantidades y marcas. Esta revisión es más útil que valorar cada producto de forma aislada.
Cómo integrar el DGL en una estrategia de salud digestiva
Un registro durante varias semanas puede anotar horario, comidas, postura, sueño, estrés, medicamentos y aparición de ardor, regurgitación o dolor. El objetivo no es diagnosticar mediante un diario, sino identificar patrones que ayuden a conversar con un profesional. Los síntomas digestivos son inespecíficos y pueden tener componentes gastrointestinales, dietéticos, farmacológicos, psicológicos o metabólicos.
Una estrategia prudente puede incluir comidas regulares y no excesivamente abundantes, hidratación suficiente, movimiento y sueño adecuado. Si se aumenta la fibra, debe hacerse gradualmente, porque un incremento rápido puede causar gases o distensión. No es necesario eliminar numerosos alimentos de entrada: suele ser más razonable observar tolerancia y evitar solo los desencadenantes reproducibles.
Antes de atribuir los síntomas a una “mucosa débil”, conviene valorar ERGE, gastritis, infección por H. pylori, úlcera, efectos de antiinflamatorios u otras causas. La respuesta a un suplemento tampoco confirma el origen del problema. Cuando está indicado, el profesional puede considerar pruebas como detección de H. pylori, análisis, endoscopia u otras evaluaciones según la historia clínica.
Un plan educativo de 30 días podría consistir en registrar síntomas, revisar hábitos de bajo riesgo, comprobar la etiqueta del producto y observar tolerancia sin prometer resultados. Si existe tratamiento prescrito, se mantiene según las instrucciones. La falta de respuesta, el empeoramiento o la necesidad de aumentar productos son motivos para continuar la conversación con un médico o farmacéutico.
Señales de alarma y límites del autotratamiento
Se necesita atención médica ante dificultad o dolor al tragar, vómitos persistentes, pérdida de peso involuntaria, anemia, dolor intenso o síntomas nuevos. La sangre en el vómito o unas heces negras pueden indicar sangrado digestivo y requieren atención urgente. El dolor torácico no debe atribuirse automáticamente a la acidez, especialmente si se acompaña de falta de aire, sudoración o malestar general.
El reflujo frecuente, nocturno o que no mejora también merece evaluación, aunque el DGL produzca alivio parcial. La acidez recurrente puede proceder de mecanismos distintos y, en algunos casos, convivir con una enfermedad que necesita tratamiento específico. El autotratamiento no debe retrasar la consulta ni ocultar señales que dificulten valorar la evolución.
Puntos clave
- El DGL es regaliz al que se ha retirado la mayor parte de la glicirricina.
- Puede apoyar la protección mucosa, pero la evidencia clínica sigue siendo limitada.
- No equivale a un antiácido ni sustituye tratamientos prescritos para la ERGE.
- Aliviar la acidez no demuestra que una úlcera o lesión esofágica haya cicatrizado.
- La calidad depende de la estandarización, la pureza, la trazabilidad y el control independiente.
- La hipertensión, la enfermedad renal y los problemas de potasio requieren valoración previa.
- Los síntomas persistentes o las señales de alarma necesitan atención médica.
Preguntas frecuentes sobre el suplemento de regaliz deglicirrizinado
¿Para qué sirve el regaliz deglicirrizinado?
Se utiliza principalmente como complemento para molestias digestivas como acidez ocasional, irritación gástrica o reflujo leve. Su posible función consiste en apoyar la barrera mucosa, pero no se ha demostrado que cure la ERGE, la gastritis o las úlceras. La utilidad puede variar según la causa y la formulación.
¿Cuál es el mejor suplemento de DGL para el reflujo?
El mejor producto depende de la tolerancia, la preferencia de formato y la situación médica. Conviene buscar extracto DGL claramente identificado, información sobre glicirricina residual, lote, análisis de calidad y pocos excipientes innecesarios. Ninguna marca puede considerarse universalmente superior sin comparar composición, controles y necesidades individuales.
¿El DGL ayuda realmente con la acidez y la ERGE?
Puede aliviar la acidez en algunas personas, pero los estudios disponibles son insuficientes para confirmar un efecto consistente sobre la ERGE. No reduce necesariamente el reflujo ni sustituye un tratamiento indicado. Si la acidez es frecuente, nocturna o persistente, debe investigarse antes de utilizar suplementos de forma continuada.
¿Puede el DGL favorecer la protección o recuperación del esófago?
La investigación propone que ciertos compuestos podrían favorecer la mucosidad y la defensa de la superficie esofágica. Sin embargo, la evidencia clínica sobre cicatrización es pequeña y no permite confirmar recuperación del tejido. Una mejoría subjetiva no reemplaza la valoración médica cuando existe esofagitis o dificultad para tragar.
¿Cuánto tarda en hacer efecto el DGL?
Algunas personas perciben cambios tras tomar un comprimido masticable, pero no existe un tiempo de respuesta fiable para todos. El efecto percibido puede depender de la comida, la causa y el placebo. Si no mejora en un periodo razonable o los síntomas aumentan, conviene revisar el diagnóstico y el producto.
¿Se toma antes o después de comer?
Muchos productos masticables indican tomarlo antes de las comidas para favorecer el contacto con la mucosa. Las instrucciones cambian según la concentración y el formato, por lo que debe seguirse el etiquetado. No se debe aumentar la cantidad ni alterar el horario de otros medicamentos sin consultar.
¿El DGL es seguro para los riñones?
Al retirar la glicirricina, el DGL debería presentar menos riesgo de alterar la presión arterial y el potasio que el regaliz común. Aun así, los datos de uso prolongado son limitados. Quienes tienen enfermedad renal, hipertensión o tratamientos que modifican electrolitos deben pedir consejo antes de tomarlo.
¿Puede aumentar la presión arterial o reducir el potasio?
Estos efectos se relacionan sobre todo con la glicirricina del regaliz convencional y deberían ser menos probables con DGL correctamente procesado. No desaparecen todas las incertidumbres, especialmente si existe contaminación o consumo elevado. Ante debilidad marcada, calambres, palpitaciones, hinchazón o aumento de la presión, debe suspenderse y buscar asesoramiento.
¿Es compatible con omeprazol, famotidina o antiácidos?
No hay una interacción clínica importante establecida para todas las combinaciones, pero los datos son incompletos y dependen del producto. El DGL no debe utilizarse para retirar omeprazol u otro inhibidor de la bomba de protones sin supervisión. Un farmacéutico puede revisar horarios, duplicidades y el tratamiento completo.
¿El DGL cura la gastritis, la úlcera o la ERGE?
No se ha demostrado que cure esas enfermedades. Puede proporcionar apoyo sintomático en algunas personas, pero la gastritis y las úlceras pueden deberse a infecciones, medicamentos u otras causas que requieren atención específica. El reflujo persistente también necesita una estrategia diagnóstica y terapéutica individualizada.
Conclusión: cómo valorar de forma responsable el suplemento DGL
El regaliz deglicirrizinado puede ser una opción complementaria para algunas molestias digestivas leves, especialmente cuando se busca un producto orientado a la protección de la mucosa y no a la neutralización inmediata del ácido. Sus beneficios potenciales son plausibles, pero la investigación clínica sigue siendo limitada y heterogénea. La respuesta individual, la calidad del extracto, la concentración y los hábitos digestivos influyen notablemente.
Antes de comprarlo conviene revisar la glicirricina residual, los controles de terceros, los excipientes y las contraindicaciones. No debe sustituir una dieta variada, las medidas de estilo de vida ni un tratamiento prescrito, y nunca debería retrasar la evaluación de síntomas persistentes o señales de alarma. La decisión más segura combina información fiable, revisión de medicamentos y conversación compartida con un médico o farmacéutico.
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