Suplementos para los Cólicos Menstruales: ¿Qué Funciona Realmente?

Actualizado: 31 de August, 2026Topvitamine
Los calambres menstruales son una de las razones más comunes de ausentismo laboral y escolar, pero los suplementos específicos pueden reducir el dolor y la inflamación. Esta guía revisa las opciones mejor investigadas, incluyendo magnesio, vitaminas del grupo B, omega-3, vitamina D, vitamina E, jengibre y remedios herbales. Aprenderás cómo funciona cada suplemento, qué forma y dosis elegir, cómo combinarlos de forma segura y cuándo consultar a un profesional de la salud.
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Los suplementos para los cólicos menstruales pueden ser una opción complementaria, pero su eficacia varía según el nutriente, la dosis estudiada, la causa del dolor y las características de cada persona. En esta guía se revisan el magnesio, las vitaminas B, los omega-3, el jengibre, la vitamina D, la vitamina E, el calcio y otras plantas. También se explican los límites de la evidencia, la seguridad, la calidad de los productos y las señales que justifican una valoración ginecológica.

Por qué aparecen los cólicos menstruales

La dismenorrea primaria es el dolor menstrual que suele comenzar durante la adolescencia y no se relaciona con una enfermedad pélvica identificable. La dismenorrea secundaria aparece por una causa subyacente, como endometriosis, adenomiosis, fibromas o enfermedad inflamatoria pélvica, y con frecuencia empieza después de años de menstruaciones tolerables o cambia progresivamente.

Durante la menstruación, el endometrio libera prostaglandinas, unas sustancias que participan en la inflamación y favorecen las contracciones uterinas. Cuando estas contracciones reducen temporalmente el flujo sanguíneo del músculo uterino, pueden aparecer dolor, presión y calambres. Los antiinflamatorios no esteroideos, o AINE, actúan en parte reduciendo la producción de prostaglandinas.

La intensidad del dolor no depende únicamente de la cantidad de prostaglandinas. La sensibilidad individual, el estrés, el sueño, la edad, los antecedentes familiares, el estado de salud y la percepción del dolor también pueden influir. Náuseas, diarrea, cefalea, cansancio o dolor lumbar pueden acompañar a los cólicos sin señalar por sí solos una deficiencia nutricional concreta.

El dolor menstrual intenso, nuevo, progresivo o incapacitante merece atención médica, especialmente si se acompaña de sangrado muy abundante, fiebre, desmayos, flujo anormal, dolor durante las relaciones sexuales o molestias al orinar o defecar. Los suplementos no deben retrasar la investigación de una posible dismenorrea secundaria.

¿Pueden los suplementos aliviar los cólicos menstruales?

Algunos ensayos clínicos y revisiones sistemáticas han observado una reducción del dolor con determinados nutrientes o plantas, pero muchos estudios son pequeños, emplean preparados diferentes y presentan resultados variables. La evidencia más prometedora no equivale a una recomendación universal ni demuestra que un suplemento elimine por completo los cólicos.

Conviene distinguir entre tres niveles de información. Los resultados relativamente consistentes en varios estudios ofrecen una señal más útil, aunque todavía pueden tener limitaciones; los hallazgos preliminares necesitan confirmación; y el uso tradicional de una planta no sustituye a ensayos clínicos bien diseñados. Las guías médicas suelen priorizar calor, AINE cuando son adecuados, anticoncepción hormonal en algunos casos y evaluación de causas secundarias.

La dieta puede aportar cantidades suficientes de muchos nutrientes, mientras que un suplemento puede ser más relevante si existe una ingesta insuficiente, una absorción alterada o una necesidad clínica documentada. Sin embargo, un síntoma aislado no demuestra una carencia. Los análisis, la historia médica y la revisión de medicamentos ayudan a decidir si tiene sentido estudiar un nutriente.

Una expectativa realista sería observar, si funciona, menor intensidad o duración del dolor después de un periodo razonable de seguimiento. La respuesta puede variar entre ciclos y personas. Aumentar la dosis por no notar un efecto inmediato incrementa el riesgo de efectos adversos y no garantiza mayor beneficio.

Comparación de suplementos estudiados para el dolor menstrual

La siguiente comparación resume rangos utilizados en investigaciones, no dosis personalizadas. Las formulaciones, la duración y el momento de inicio cambian entre estudios; por eso, la cantidad de la etiqueta no debe interpretarse como una pauta médica.

  • Magnesio: aproximadamente 200–360 mg de magnesio elemental al día en algunos estudios; evidencia limitada a moderada y posible diarrea.
  • Vitamina B1 o tiamina: alrededor de 100 mg al día en ciertos ensayos; resultados prometedores, pero no suficientes para generalizar.
  • Vitamina B6: se han investigado cantidades variables, a menudo 40–100 mg al día; mayor precaución por riesgo de neuropatía con uso prolongado.
  • Omega-3: cerca de 1–2 g diarios de aceite con EPA y DHA en algunos estudios; la composición del producto es determinante.
  • Jengibre: aproximadamente 750–2.000 mg diarios de polvo en investigaciones de pocos días; puede causar molestias digestivas o interactuar con medicamentos.
  • Vitamina D, E y calcio: resultados heterogéneos; la utilidad depende especialmente del estado nutricional y de la indicación concreta.

Una dosis estudiada describe lo que recibieron participantes en un ensayo bajo condiciones determinadas. No significa que sea apropiada para una persona con enfermedad renal, embarazo, tratamiento anticoagulante, otros suplementos o una deficiencia no confirmada. También es importante comprobar si la cantidad indicada corresponde al compuesto total o al ingrediente activo o elemental.

Para comparar productos, puede ser útil consultar una guía sobre multivitamínicos, ingredientes y seguridad, pero la información general no reemplaza la revisión de una etiqueta concreta por un profesional sanitario.

Magnesio para los cólicos menstruales

El magnesio participa en la función neuromuscular y puede contribuir a la relajación del músculo liso. Por ese motivo, se ha planteado que podría modular las contracciones uterinas y la percepción del dolor. Esta explicación es biológicamente plausible, pero no demuestra que todas las personas con cólicos tengan niveles bajos ni que cualquier forma produzca el mismo efecto.

Los ensayos sobre magnesio para los cólicos menstruales han mostrado resultados variables, con cierta señal de reducción del dolor o de la necesidad de analgésicos en algunos grupos. Las diferencias en la sal utilizada, la duración y el momento de administración dificultan establecer cuál es la mejor pauta. El beneficio, cuando aparece, suele evaluarse tras uno o varios ciclos.

El glicinato de magnesio suele tolerarse mejor a nivel digestivo y combina el mineral con glicina. El citrato puede absorberse razonablemente bien, pero tiene más probabilidad de producir heces blandas; el malato también se comercializa con buena tolerancia, aunque cuenta con menos estudios específicos sobre dismenorrea. El óxido contiene mucho magnesio elemental por peso, pero generalmente se absorbe peor y puede causar molestias intestinales.

La etiqueta debe indicar la cantidad de magnesio elemental, no solo el peso de la sal. En investigaciones se han utilizado a menudo unos 200–360 mg de magnesio elemental al día, pero no conviene convertir ese rango en una recomendación individual. En Estados Unidos, el límite superior habitual para magnesio procedente de suplementos es 350 mg diarios en adultos, sin contar alimentos; las autoridades de otros países pueden establecer criterios diferentes.

La diarrea persistente, las náuseas o el dolor abdominal indican que el producto puede no ser adecuado o que la cantidad es excesiva. Las personas con enfermedad renal deben consultar antes de tomar magnesio, porque pueden eliminarlo con dificultad. También puede interferir con la absorción de algunos antibióticos, levotiroxina y medicamentos para la osteoporosis, por lo que a veces se necesita separar las tomas.

Las fuentes alimentarias incluyen legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales, verduras de hoja verde y cacao sin exceso de azúcar. Una alimentación variada aporta además fibra y otros nutrientes, aunque no sustituye necesariamente una indicación clínica. Si se aumenta la fibra rápidamente, algunas personas pueden notar más gases o molestias gastrointestinales.

Vitaminas del grupo B: tiamina, B6 y otras opciones

La tiamina o vitamina B1 interviene en el metabolismo energético y en la función nerviosa. Algunos ensayos antiguos y revisiones han observado menos dolor menstrual con cantidades cercanas a 100 mg diarios, pero la calidad metodológica no siempre es uniforme. La evidencia es interesante, no definitiva, y no justifica asumir que el dolor se debe a falta de tiamina.

La vitamina B6 participa en la síntesis de neurotransmisores y se ha estudiado sobre todo para síntomas premenstruales, como irritabilidad, sensibilidad mamaria o cambios de ánimo. Los resultados para los cólicos son menos claros. Una dosis mayor no implica mayor efecto, y el uso prolongado de cantidades elevadas puede producir neuropatía periférica, con hormigueo, entumecimiento o alteraciones de la sensibilidad.

Algunos complejos B incluyen B1, B6, B12, folato y otras vitaminas en cantidades muy superiores a las necesidades diarias. El riesgo de duplicar ingredientes aumenta cuando se combinan con un multivitamínico o una fórmula para el síndrome premenstrual. Conviene sumar las cantidades de todas las etiquetas y evitar productos con mezclas propietarias que no revelan cada dosis.

La tiamina se encuentra en legumbres, carne de cerdo, semillas, frutos secos y cereales enriquecidos. La vitamina B6 está presente en pescado, aves, garbanzos, patatas, plátano y cereales fortificados. Las personas con enfermedad renal, trastornos neurológicos, embarazo, lactancia o tratamientos crónicos deberían pedir asesoramiento antes de utilizar dosis superiores a las nutricionales.

Omega-3 y nutrientes relacionados con la inflamación

Los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA, presentes en el pescado azul y algunos suplementos de aceite de pescado, participan en la producción de mediadores inflamatorios. Se ha propuesto que podrían modificar el equilibrio de prostaglandinas y otros compuestos relacionados con la inflamación. Esto describe un mecanismo posible, no una prueba de que el suplemento controle la causa del dolor.

Varios estudios han observado menos dolor menstrual o menor consumo de analgésicos con omega-3, especialmente después de varias semanas de uso. Sin embargo, los resultados no son uniformes y las dosis, la proporción de EPA y DHA y la calidad del producto varían. Algunos trabajos han utilizado aproximadamente 1–2 g diarios de aceite que aporta estos ácidos grasos, pero esa cantidad no es una pauta universal.

Para elegir un producto, hay que revisar los miligramos reales de EPA y DHA por porción, no solo los miligramos de aceite de pescado. Las alternativas de algas suelen aportar DHA y, en algunos casos, EPA. El pescado azul, las nueces, la chía y la linaza son fuentes alimentarias útiles, aunque los omega-3 vegetales se convierten en EPA y DHA de manera limitada.

El aceite de pescado puede aumentar el riesgo de sangrado en personas que toman anticoagulantes o antiagregantes, tienen trastornos de coagulación o van a someterse a una intervención quirúrgica. También puede causar reflujo o eructos. Cualquier combinación con AINE debe revisarse si existen antecedentes de sangrado digestivo o tratamientos que afecten a la coagulación.

Vitamina D, vitamina E y calcio

Los niveles bajos de vitamina D se han asociado en algunos estudios con mayor dolor menstrual, pero una asociación no demuestra que la insuficiencia sea la causa. Los ensayos clínicos han producido resultados mixtos: algunos indican menor dolor en personas con niveles bajos, mientras que otros no muestran una ventaja clara. La evaluación mediante análisis puede ser razonable en situaciones de riesgo, pero no es necesaria para todas las personas con cólicos.

La vitamina D se almacena en el organismo y un exceso puede elevar el calcio en sangre, con náuseas, debilidad, sed o problemas renales. No es prudente utilizar dosis altas o pautas de carga sin supervisión. Para información general sobre fuentes, niveles y seguridad puede consultarse esta información sobre vitamina D y sus precauciones.

La vitamina E se ha estudiado en cantidades aproximadas de 200–400 unidades internacionales al día, a menudo comenzando antes de la menstruación. Algunos ensayos encontraron menos dolor, posiblemente por efectos sobre la oxidación y las prostaglandinas, pero la certeza global es limitada. Las dosis altas pueden aumentar el riesgo de sangrado, sobre todo junto con anticoagulantes.

El calcio es esencial para la contracción muscular y se ha investigado más para síntomas premenstruales que para los cólicos propiamente dichos. La alimentación suele ser la vía preferible: lácteos, bebidas vegetales enriquecidas, tofu con calcio y algunas verduras aportan cantidades relevantes. Suplementar sin valorar la dieta puede causar estreñimiento, cálculos renales o interacciones con otros productos.

Jengibre y suplementos a base de plantas

El jengibre contiene compuestos con actividad antiinflamatoria y se ha investigado para el dolor menstrual en polvo, cápsulas o infusiones. Algunos ensayos pequeños utilizaron alrededor de 750–2.000 mg diarios durante los primeros días del sangrado y observaron una posible reducción del dolor comparable, en ciertos estudios, a un analgésico. La evidencia sigue siendo limitada y no todos los preparados son equivalentes.

El hinojo tiene un uso tradicional para molestias digestivas y menstruales, y algunos estudios preliminares sugieren posible alivio de los cólicos. La calidad de esos ensayos y la estandarización de los extractos son variables. La cúrcuma y la curcumina también se investigan por su relación con la inflamación, pero su absorción, formulación y resultados clínicos todavía impiden conclusiones definitivas.

El aceite de onagra, la peonía blanca, el regaliz y la milenrama cuentan con tradición de uso, pero existen pocos ensayos de alta calidad específicamente centrados en la dismenorrea. El regaliz puede elevar la presión arterial y reducir el potasio; otras plantas pueden afectar al hígado, la coagulación o el metabolismo de medicamentos. “Natural” describe un origen, no una garantía de seguridad o eficacia.

Durante el embarazo o la lactancia, muchas plantas medicinales deben evitarse o utilizarse únicamente con autorización profesional. También se necesita precaución ante enfermedad hepática o renal, cirugía próxima, alergias, trastornos de coagulación y uso de anticonceptivos, antidepresivos, anticoagulantes o medicamentos para la presión arterial. Una infusión culinaria no equivale necesariamente a un extracto concentrado.

Cómo valorar la calidad y la seguridad de un suplemento

La etiqueta debería identificar claramente el ingrediente activo, la cantidad por porción, el número de porciones, la forma química y los excipientes relevantes. En minerales, hay que buscar la cantidad elemental; en omega-3, los miligramos de EPA y DHA; y en extractos vegetales, la parte de la planta y su estandarización, cuando exista.

Las buenas prácticas de fabricación indican que una empresa sigue determinados controles de producción, pero no siempre confirman de forma independiente que el contenido coincida con la etiqueta. Sellos de terceros como NSF, USP o Informed Choice pueden aportar información adicional, aunque su alcance concreto depende del programa y del producto. Ningún sello demuestra que un suplemento sea necesario o eficaz para los cólicos.

Es preferible desconfiar de mezclas propietarias, afirmaciones de “equilibrio hormonal” sin explicación y promesas de curación rápida. También conviene revisar advertencias sobre alérgenos, metales pesados, contaminación microbiológica, adulteración y conservación. La transparencia sobre el fabricante, el lote, el contacto y los certificados vigentes facilita una decisión más informada sin depender de una recomendación comercial.

Topvitamine debe separar la información educativa de la promoción, declarar cualquier relación de afiliación y priorizar fuentes clínicas y revisiones independientes. La ausencia de un producto concreto en esta guía es deliberada: la calidad, la seguridad y la indicación dependen de la fórmula y de la situación de cada persona.

Cómo planificar el uso durante el ciclo

Los estudios han probado estrategias diferentes: uso diario durante varias semanas, inicio unos días antes del sangrado o administración desde el comienzo de la menstruación. No existe un calendario único válido para todos los suplementos. La constancia y un registro de síntomas suelen ser más útiles que cambiar continuamente de producto o incrementar la cantidad.

Un registro sencillo puede incluir el día del ciclo, intensidad del dolor de cero a diez, sangrado, sueño, alimentación, medicación, suplemento y efectos adversos. Es razonable observar varios ciclos cuando el producto no produce molestias y no se está retrasando una valoración médica. Si no hay mejoría clara o el dolor empeora, conviene suspender la experimentación y consultar.

Combinar magnesio, vitamina B6 y omega-3 puede duplicar ingredientes, aumentar efectos gastrointestinales o modificar el riesgo de sangrado. Hay que revisar también multivitamínicos, bebidas enriquecidas y fórmulas para el síndrome premenstrual. Los suplementos pueden ser compatibles con un AINE en algunas personas, pero la decisión depende de antecedentes digestivos, renales, hepáticos, medicamentos y riesgos de interacción.

Una rutina informativa podría consistir en mantener una alimentación variada, registrar síntomas durante dos o tres ciclos y probar, solo con orientación adecuada, un producto de composición sencilla. No es necesario comenzar varios suplementos a la vez, porque sería difícil saber cuál causa un beneficio o un efecto adverso. El consejo de un médico o dietista-nutricionista es especialmente importante con dosis altas.

Medidas naturales que pueden complementar el apoyo nutricional

La aplicación de calor en el abdomen o la zona lumbar puede favorecer la relajación muscular y reducir el dolor en algunas personas. El ejercicio regular, caminar, estirar suavemente y practicar actividad física adaptada también se han asociado con menos síntomas en ciertos estudios. Ninguna medida funciona de forma garantizada, y debe respetarse el nivel de tolerancia individual.

Dormir lo suficiente, hidratarse y mantener horarios regulares de comida pueden ayudar a afrontar mejor el ciclo, aunque no sustituyen el tratamiento de una causa ginecológica. Una dieta diversa con legumbres, frutas, verduras, cereales integrales, fuentes de calcio, proteínas y grasas insaturadas suele ser más razonable que una dieta restrictiva basada en promesas de “desintoxicación”.

La acupuntura, el yoga y otras intervenciones complementarias tienen estudios con resultados variables y problemas de cegamiento o comparación. Pueden considerarse junto con la atención convencional si se realizan de manera segura y por profesionales cualificados. La relajación puede modificar la experiencia del dolor, pero no debe utilizarse para restar importancia a síntomas intensos o nuevos.

Cuándo consultar a un profesional por dolor menstrual

Solicita valoración médica si el dolor interfiere con los estudios, el trabajo, el sueño o las actividades habituales; si requiere analgésicos con frecuencia; o si no responde a las medidas que antes ayudaban. También es importante consultar cuando aparece por primera vez después de años de menstruaciones normales o cuando se vuelve progresivamente más intenso.

El sangrado muy abundante, el sangrado entre periodos, la fiebre, los desmayos, el flujo anormal y el dolor durante las relaciones sexuales, al orinar o al defecar son señales que requieren evaluación. Las posibles causas incluyen endometriosis, adenomiosis, fibromas, quistes, infección pélvica y otras condiciones. Los suplementos no pueden confirmarlas ni descartarlas.

Una consulta puede incluir preguntas sobre el ciclo, exploración, pruebas de embarazo cuando proceda, análisis o ecografía. No todas las personas necesitan las mismas pruebas, y un resultado nutricional normal no explica por sí solo la ausencia o presencia de dolor. La evaluación personalizada ayuda a elegir entre AINE, anticoncepción, fisioterapia, cirugía u otras opciones cuando están indicadas.

Puntos clave

  • El magnesio, la tiamina, los omega-3 y el jengibre tienen señales de beneficio, pero la evidencia no es uniforme.
  • Las dosis utilizadas en estudios no constituyen recomendaciones personalizadas.
  • Unos cólicos intensos no demuestran por sí solos una deficiencia de vitaminas o minerales.
  • La forma química, el magnesio elemental y la calidad del producto influyen en la seguridad.
  • La vitamina B6 en exceso y durante mucho tiempo puede causar neuropatía.
  • Las plantas medicinales pueden interactuar con medicamentos y no son automáticamente seguras.
  • El calor, el movimiento, el sueño y una dieta variada pueden complementar otras medidas.
  • El dolor nuevo, progresivo o incapacitante merece una valoración médica.

Preguntas frecuentes sobre suplementos para los cólicos menstruales

¿Cuál es el mejor suplemento para aliviar los cólicos menstruales?

No existe un suplemento que sea mejor para todas las personas. El magnesio, los omega-3, la tiamina, el jengibre y, en algunos casos, la vitamina D tienen evidencia variable y posibles beneficios modestos. La elección debe considerar dieta, medicamentos, enfermedades, tolerancia y si existe una causa secundaria del dolor.

¿Qué deficiencia de vitaminas causa cólicos menstruales intensos?

Ninguna deficiencia explica por sí sola todos los cólicos intensos. Los niveles bajos de vitamina D o una ingesta insuficiente de ciertos nutrientes pueden asociarse con síntomas en algunos estudios, pero no prueban causalidad. El dolor persistente debe evaluarse clínicamente en lugar de atribuirse automáticamente a una carencia.

¿Qué ayuda a que los cólicos menstruales desaparezcan de forma natural?

El calor local, el movimiento suave, el ejercicio regular, el descanso y una alimentación variada pueden reducir las molestias en algunas personas. El jengibre o el magnesio podrían aportar un beneficio adicional en ciertos casos, aunque no garantizan que el dolor desaparezca. Los síntomas intensos o nuevos requieren atención profesional.

¿Qué vitaminas pueden ayudar a aliviar el dolor menstrual?

La tiamina, la vitamina B6, la vitamina D y la vitamina E se han investigado, con resultados desiguales. La evidencia es más limitada que la de los tratamientos convencionales y no justifica dosis altas sin supervisión. Corregir una deficiencia confirmada puede ser distinto de tomar vitaminas para un dolor sin causa aclarada.

¿Qué tipo de magnesio es mejor para los cólicos menstruales?

No se ha demostrado de forma concluyente que una sal sea superior para la dismenorrea. El glicinato suele tolerarse bien; el citrato puede tener efecto laxante; el óxido aporta mucho mineral por peso, pero puede absorberse peor. Lo importante es revisar el magnesio elemental y considerar la tolerancia y la función renal.

¿Cuánto tardan los suplementos en hacer efecto para el dolor menstrual?

Depende del suplemento, del protocolo estudiado y de la persona. Algunos ensayos con jengibre evaluaron los primeros días del sangrado, mientras que el magnesio y los omega-3 suelen estudiarse durante semanas o varios ciclos. Si no hay mejoría tras un seguimiento razonable, no conviene aumentar la dosis sin asesoramiento.

¿Puedo tomar magnesio y vitamina B6 juntos para los cólicos?

En algunos productos se combinan, pero eso no demuestra que la mezcla sea necesaria o más eficaz. Hay que sumar la vitamina B6 presente en multivitamínicos y fórmulas para el síndrome premenstrual, porque el exceso prolongado puede causar neuropatía. También deben revisarse la función renal, los medicamentos y el embarazo.

¿Son seguros el jengibre y el hinojo para los cólicos?

En cantidades alimentarias suelen tolerarse, pero los extractos concentrados pueden causar efectos digestivos o interacciones. El jengibre requiere precaución con anticoagulantes y trastornos de coagulación; el hinojo necesita especial prudencia durante embarazo, lactancia y ante alergias. La seguridad depende de la forma, la dosis y el contexto clínico.

¿El omega-3 puede reducir la inflamación y el dolor menstrual?

Los omega-3 pueden influir en mediadores inflamatorios, y algunos estudios han observado menos dolor menstrual con aceite que aporta EPA y DHA. Los resultados son variables y no confirman una respuesta universal. Conviene revisar la cantidad real de EPA y DHA y consultar si se toman anticoagulantes o hay una cirugía próxima.

¿Cuándo debería dejar de probar suplementos y consultar a un médico?

Debe solicitarse asesoramiento si el dolor es intenso, progresivo, incapacitante o aparece tras años de menstruaciones tolerables. También si hay sangrado abundante, fiebre, desmayos, flujo anormal o dolor al mantener relaciones, orinar o defecar. La falta de respuesta a los suplementos no debe conducir a probar dosis cada vez mayores.

Conclusión

Los suplementos para los cólicos menstruales pueden ofrecer una ayuda complementaria, especialmente el magnesio, la tiamina, los omega-3 o el jengibre, pero ninguno cuenta con evidencia suficiente para considerarse una solución universal. La vitamina D, la vitamina E y el calcio tienen una utilidad más dependiente del estado nutricional y del objetivo concreto. La forma del producto, la dosis elemental, las interacciones y la calidad importan tanto como el ingrediente.

La respuesta individual varía y los síntomas no permiten identificar por sí solos una deficiencia ni una enfermedad. Priorizar una dieta variada, calor, movimiento, sueño y seguimiento del ciclo puede aportar una base de bajo riesgo; los suplementos deben valorarse sin sustituir la alimentación, los AINE cuando sean apropiados ni la atención ginecológica. El dolor persistente, nuevo o incapacitante merece una evaluación profesional antes de prolongar la automedicación.

Términos relevantes

dismenorrea primaria, dismenorrea secundaria, cólicos menstruales, dolor menstrual, prostaglandinas, contracciones uterinas, magnesio glicinato, magnesio citrato, vitamina B1, vitamina B6, vitamina D, vitamina E, ácidos grasos omega-3, aceite de pescado, jengibre, hinojo, endometriosis, seguridad de los suplementos

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