La función de los neurotransmisores se encuentra en el corazón de cómo las neuronas se comunican. Cuando una neurona dispara, libera mensajeros químicos en la sinapsis, que difunden a través del espacio y se unen a receptores en la célula vecina. Las señales resultantes moldean el estado eléctrico de la neurona receptora, influyendo en si volverá a disparar. El momento, la cantidad y la eliminación de estos transmisores determinan la fuerza y la duración de las señales cerebrales, formando la base para pensamientos, sentimientos y acciones. La función de los neurotransmisores abarca una familia diversa de sustancias químicas. Los pequeños transmisores moleculares como el glutamato, GABA, la acetilcolina y las monoaminas—dopamina, serotonina y norepinefrina—juegan roles centrales, mientras que los neuropéptidos proporcionan efectos moduladores en escalas de tiempo más largas. Los receptores se dividen en dos grandes clases: receptores ionotrópicos que producen cambios rápidos y directos en el flujo de iones, y receptores metabotrópicos que inician cascadas de señalización dentro de la célula. El mismo neurotransmisor puede tener efectos diferentes en distintas regiones del cerebro, dependiendo del tipo de receptor y del contexto celular, ilustrando la naturaleza matizada y dependiente de la ubicación de la función de los neurotransmisores. En los circuitos que subyacen al estado de ánimo, la memoria y el movimiento, la función de los neurotransmisores coordina un espectro de actividad neuronal. La dopamina apoya el procesamiento de recompensas y el movimiento a través de vías que conectan los ganglios basales con la corteza. La serotonina y la norepinefrina modulan la excitación, el estado de ánimo y la atención, influyendo en cómo se prioriza y percibe la información. La acetilcolina contribuye al aprendizaje y la concentración en redes hipocampales y corticales, mientras que el glutamato y GABA proporcionan el equilibrio rápido excitatorio e inhibitorio que posibilita la formación de memorias y el inicio preciso de acciones. A través de estas interacciones, la función de los neurotransmisores ayuda a orquestar la interacción dinámica entre regiones cerebrales que soportan estas capacidades fundamentales. Explorar la función de los neurotransmisores implica rastrear el ciclo de vida de los transmisores—desde su síntesis y almacenamiento vesicular hasta su liberación, unión a receptores y eliminación de la sinapsis. Las técnicas en electrofisiología, imágenes y biología molecular iluminan los tipos de receptores, las vías de señalización y la arquitectura modular de las redes neuronales. Al mapear estos mecanismos, los investigadores construyen un marco para entender cómo los cambios en la señalización pueden remodelar la dinámica de los circuitos, ofreciendo una visión profunda en la ciencia de las señales cerebrales y los fenómenos diversos que emergen de ellas.