La biodisponibilidad de vitaminas es una medida de la proporción de una vitamina que ingresa en la circulación sistémica y está disponible para realizar funciones fisiológicas. Está influenciada por la forma química de la vitamina, la matriz en la que se entrega y los procesos digestivos y metabólicos del cuerpo. Comprender la biodisponibilidad de vitaminas ayuda a distinguir cuánto de una vitamina está presente en forma de alimento o suplemento y cuánto contribuye realmente a la actividad biológica. En la investigación, los científicos diferencian entre contenido y biodisponibilidad. Estudian variables como la solubilidad química, la estabilidad en el entorno digestivo, las interacciones con otras moléculas y los mecanismos de transporte a través de las barreras intestinales. Debido a que estos procesos son dinámicos y específicos de cada individuo, la biodisponibilidad de vitaminas puede variar entre personas y contextos. La medición de la biodisponibilidad generalmente se basa en datos farmacocinéticos, incluyendo curvas de concentración plasmática, área bajo la curva y, a veces, etiquetado con isótopos para rastrear la absorción y utilización. Los investigadores también consideran el destino de las vitaminas después de la absorción, incluyendo distribución, metabolismo y excreción, para construir una imagen completa de la biodisponibilidad. Al explorar la biodisponibilidad de vitaminas, los investigadores buscan mejorar la forma en que se interpreta la información sobre el estado vitamínico y cómo se diseñan las intervenciones de manera científicamente rigurosa. El concepto informa las discusiones sobre cómo las comidas, el momento y los suplementos se relacionan con la disponibilidad general de nutrientes, sin implicar resultados universales, y destaca la importancia de una evaluación crítica de la evidencia en la ciencia de la nutrición.