El endotelio es la fina capa de células que recubre el interior de las arterias y regula la tensión arterial, la coagulación y el flujo sanguíneo a través de la producción de óxido nítrico. Cuando esta función se deteriora se habla de disfunción endotelial, un fenómeno precoz que suele preceder a la aterosclerosis. Esta guía 2026 sobre los suplementos para la función endotelial revisa la evidencia disponible sobre L-arginina, L-citrulina, vitaminas antioxidantes, coenzima Q10, omega-3 y extractos vegetales, ordenada según su fuerza probatoria. También explica las dosis estudiadas, las interacciones con la medicación, las alternativas alimentarias y los plazos realistas en los que podrían observarse mejoras.
¿Qué es la función endotelial y por qué es importante?
El endotelio está formado por una única capa de células endoteliales en contacto directo con la sangre. Lejos de ser un revestimiento pasivo, actúa como un órgano regulador: decide cuándo los vasos se dilatan o se contraen, controla el paso de sustancias hacia el tejido y participa en los procesos de coagulación e inflamación. Su buen funcionamiento es, por tanto, esencial para la salud cardiovascular general.
La función más estudiada es la vasodilatación. Las células endoteliales producen óxido nítrico gracias a la enzima eNOS (óxido nítrico sintasa endotelial), a partir del aminoácido L-arginina. El óxido nítrico relaja la musculatura lisa de la pared arterial, mantiene las arterias flexibles y dificulta que las plaquetas se agreguen y que los glóbulos blancos se adhieran a la pared vascular.
La disfunción endotelial se considera un indicador precoz de riesgo cardiovascular. Se ha observado que puede aparecer años antes de que se formen placas de aterosclerosis visibles y se asocia, de forma independiente, con una mayor probabilidad de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. Por eso los investigadores la emplean como marcador intermedio para valorar el efecto de dietas, fármacos y suplementos.
Disfunción endotelial: señales, causas y circulación en las piernas
Señales tempranas que suelen pasar desapercibidas
En sus fases iniciales, la disfunción endotelial rara vez produce síntomas claros. Algunas señales indirectas pueden llamar la atención: cifras de presión arterial que tienden a elevarse, disfunción eréctil, cicatrización lenta de heridas o calambres en las piernas al caminar que desaparecen con el reposo. Ninguno de estos signos confirma el problema por sí solo, ya que pueden obedecer a causas cardiacas, metabólicas, neurológicas o musculares muy distintas.
Causas principales y enfermedad arterial periférica
Los factores que más dañan el endotelio son bien conocidos: hipertensión, colesterol LDL elevado, diabetes y glucosa alta, tabaquismo, exceso de peso y sedentarismo. Todos generan estrés oxidativo e inflamación en la pared arterial, favorecen la oxidación del colesterol LDL y reducen la disponibilidad de óxido nítrico. La edad y la predisposición genética también condicionan el grado de deterioro de cada persona.
La relación con las piernas merece mención aparte. La enfermedad arterial periférica, en la que las arterias de las extremidades se estrechan, cursa con disfunción endotelial y suele manifestarse como dolor o calambres al caminar que ceden al detenerse. Ante estos síntomas es necesario acudir al médico: existen pruebas sencillas, como el índice tobillo-brazo, que permiten evaluar la circulación.
El dato más alentador es que la disfunción endotelial se considera una etapa potencialmente reversible. Antes de que la aterosclerosis esté establecida, la función vascular puede mejorar de forma medible con cambios de estilo de vida y, según el nutriente, en plazos de semanas a meses. Esa ventana temprana es la que exploran las siguientes secciones.
Cómo actúan los suplementos para la disfunción endotelial
La mayoría de los suplementos para la disfunción endotelial estudiados en la literatura científica actúa a través de tres mecanismos principales que, en la práctica, suelen combinarse entre sí. Conocerlos ayuda a entender por qué el mismo nutriente puede ofrecer resultados distintos según la persona y su contexto cardiovascular.
- Estimular la producción de óxido nítrico mediante la enzima eNOS, como hacen los precursores L-arginina y L-citrulina o los flavanoles del cacao.
- Reducir el estrés oxidativo que degrada el óxido nítrico y daña la pared vascular, como las vitaminas C y E, la CoQ10 o el ácido alfa-lipoico.
- Modular la inflamación de los vasos sanguíneos, como los ácidos grasos omega-3 y algunos polifenoles de la granada o del té.
Para ordenar la información, esta guía clasifica cada nutriente según la fuerza de su evidencia: fuerte, cuando varios ensayos aleatorizados y metaanálisis muestran resultados consistentes; moderada, cuando existen ensayos prometedores pero pequeños o con resultados mixtos; y preliminar, cuando los datos provienen de estudios iniciales. Esta clasificación es orientativa y no sustituye el juicio de un profesional sanitario.
L-arginina y L-citrulina: los precursores del óxido nítrico
L-arginina: evidencia, dosis y limitaciones
La L-arginina es el sustrato directo de la eNOS y el precursor clásico del óxido nítrico. En ensayos y metaanálisis se han utilizado dosis orales de 3 a 6 gramos al día, con cifras superiores en algunos estudios sobre la presión arterial. Los resultados sobre la dilatación mediada por flujo (FMD) son mixtos y dependen del perfil del participante. Además, la arginina oral tiene una absorción limitada, porque la enzima arginasa la descompone en el intestino y el hígado, y las dosis altas pueden provocar molestias digestivas.
L-citrulina frente a L-arginina: diferencias de absorción oral
La L-citrulina, presente de forma natural en la sandía, sortea ese obstáculo: la arginasa intestinal no la degrada, se absorbe bien por vía oral y los riñones la convierten en arginina, elevando los niveles plasmáticos de este aminoácido de forma más sostenida que la propia arginina. Por este motivo, muchos investigadores la consideran la opción oral más eficiente para apoyar la producción de óxido nítrico. Las dosis estudiadas suelen situarse entre 1,5 y 3 gramos al día.
La elección entre ambas depende del objetivo de cada persona. La arginina puede tener sentido cuando se busca un efecto inmediato y controlado, por ejemplo antes del ejercicio, mientras que la citrulina ofrece una elevación más estable del óxido nítrico a lo largo del día. Quienes toman antihipertensivos, nitratos o inhibidores de la PDE-5, y quienes han sufrido un infarto reciente, deben consultar antes con su médico.
Nutrientes con mayor respaldo: vitaminas, CoQ10, omega-3 y magnesio
Vitamina C y vitamina E
La vitamina C muestra uno de los patrones más consistentes entre los antioxidantes. Los ensayos sugieren que sus efectos sobre la dilatación mediada por flujo son más evidentes en personas mayores y en quienes parten de una función endotelial baja, mientras que en adultos jóvenes sanos el beneficio es escaso. También se ha observado que puede atenuar la caída transitoria de la función endotelial que sigue a comidas ricas en grasas.
La vitamina E protege las células frente a la peroxidación lipídica y, en teoría, podría limitar la oxidación del colesterol LDL, un paso clave en la formación de la placa. Sin embargo, los grandes ensayos con dosis altas de alfa-tocoferol no han demostrado una reducción clara de eventos cardiovasculares y, en algunos casos, han señalado posibles riesgos. Por eso se priorizan las fuentes alimentarias, como el aceite de oliva virgen, los frutos secos y el aguacate.
Coenzima Q10 (CoQ10)
La coenzima Q10 participa en la producción de energía mitocondrial y actúa como antioxidante. Tiene un vínculo directo con un grupo muy concreto: las personas tratadas con estatinas, fármacos que reducen el colesterol pero también disminuyen los niveles de CoQ10 en sangre. En estos pacientes, la suplementación con 100 a 300 mg diarios ha mostrado mejoras de la dilatación mediada por flujo en varios ensayos, además de posibles beneficios sobre los síntomas musculares asociados a las estatinas.
En cuanto a las formas, la ubiquinona es la versión oxidada, más económica y estudiada durante décadas, mientras que el ubiquinol se absorbe algo mejor, sobre todo en personas mayores o con dosis altas. Ambas han mostrado efectos favorables sobre la función vascular en estudios controlados, aunque la evidencia comparativa directa entre ellas sigue siendo limitada.
Ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA)
Los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA reducen los triglicéridos, pueden reducir de forma modesta la presión arterial y modulan la inflamación. En personas con síndrome metabólico, colesterol alto o tabaquismo, varios ensayos han observado mejoras en marcadores de la función endotelial, aunque los resultados sobre la dilatación mediada por flujo no son uniformes. Las dosis empleadas en investigación oscilan habitualmente entre 1 y 4 gramos diarios de EPA y DHA combinados.
Magnesio, folato y vitaminas del grupo B
El magnesio contribuye a la relajación muscular y participa en reacciones que sostienen la vasodilatación. Los ensayos han observado mejoras de la dilatación mediada por flujo y reducciones moderadas de la presión arterial, especialmente en personas con niveles bajos. Los estudios suelen usar entre 250 y 500 mg diarios, y las agencias fijan un límite de 350 mg para el magnesio procedente de suplementos; en enfermedad renal se requieren precauciones específicas.
El folato, la vitamina B6 y la vitamina B12 actúan sobre otro objetivo: la homocisteína, un aminoácido cuyas cifras elevadas se han asociado con daño endotelial. Estos nutrientes reducen la homocisteína de forma fiable y, en ensayos que combinaron L-arginina con vitaminas del grupo B, se observaron mejoras de la función endotelial en personas con niveles altos. Reducir la homocisteína por sí sola no ha demostrado disminuir los eventos cardiovasculares. Para cubrir de forma general estas vitaminas y el magnesio, algunas personas valoran un multivitamínico de cobertura completa, una decisión que conviene comentar con un profesional sanitario.
Vitamina D, NAC, ácido alfa-lipoico y extractos de origen vegetal
Vitamina D y salud vascular
La vitamina D despierta interés porque los niveles bajos se asocian, en estudios observacionales, con peor función endotelial y mayor riesgo cardiovascular. Sin embargo, los ensayos aleatorizados con suplementación han arrojado resultados desiguales: corregir una deficiencia puede ser razonable, pero no está demostrado que esta vitamina mejore la salud vascular en personas con niveles adecuados. Para profundizar en este nutriente, fuentes, dosis y precauciones, puede consultarse nuestra guía sobre la vitamina D.
N-acetilcisteína (NAC) y ácido alfa-lipoico
La N-acetilcisteína es precursora del glutatión, uno de los antioxidantes propios del organismo. Datos preliminares, principalmente en personas en hemodiálisis, han observado mejoras de la función endotelial, pero la evidencia en población general es escasa. El ácido alfa-lipoico, por su parte, ha mostrado en ensayos pequeños mejoras de la dilatación mediada por flujo y del metabolismo de la glucosa en personas con síndrome metabólico o resistencia a la insulina. Ambos nutrientes se consideran, por ahora, opciones emergentes.
Polifenoles, flavanoles del cacao y otros extractos botánicos
Entre los compuestos de origen vegetal destacan los flavonoides y polifenoles, capaces de aumentar el óxido nítrico en las células endoteliales y de reducir la oxidación. Los flavanoles del cacao son el caso más estudiado: ensayos aleatorizados han observado mejoras de la dilatación mediada por flujo con dosis de unos 200 a 900 mg de flavanoles diarios. El té negro y el zumo de uva morada muestran efectos similares en estudios más pequeños.
Otros extractos cuentan con datos interesantes pero más limitados. El extracto de granada ha reducido marcadores inflamatorios y, en pequeños ensayos, el engrosamiento de las arterias carótidas. La corteza de pino (Pycnogenol) ha mejorado la dilatación mediada por flujo con dosis de 100 a 150 mg diarios. La curcumina y el extracto de ajo envejecido han mostrado efectos favorables sobre la función vascular en ensayos de tamaño modesto.
El resveratrol merece mención aparte. Estudios agudos han observado mejoras temporales de la dilatación mediada por flujo con dosis de 150 a 1.000 mg, pero los efectos parecen transitorios y los ensayos a largo plazo no confirman beneficios cardiovasculares sostenidos. Por eso conviene mantener expectativas realistas: se trata de un compuesto con señales prometedoras, todavía lejos de recomendaciones firmes.
Comparativa de suplementos para la función endotelial
La siguiente comparativa resume los suplementos revisados en esta guía, ordenados por fuerza de la evidencia, junto con las dosis empleadas en investigación y las principales señales de seguridad. Las dosis se recogen a título orientativo y no constituyen una recomendación individual: la pauta adecuada depende de la edad, la medicación, la función renal y el estado de salud de cada persona.
Evidencia más sólida
- L-citrulina y L-arginina: elevan la disponibilidad de óxido nítrico; dosis estudiadas de 1,5 a 6 g/día; precaución con antihipertensivos, nitratos y tras un infarto reciente.
- Flavanoles del cacao: mejora consistente de la dilatación mediada por flujo en ensayos; 200 a 900 mg/día; vigilar el aporte calórico del chocolate.
- CoQ10: especialmente relevante en personas tratadas con estatinas; 100 a 300 mg/día; posible interferencia con la warfarina.
- Omega-3 (EPA y DHA): apoyo a triglicéridos, presión arterial e inflamación; 1 a 4 g/día; las dosis altas pueden favorecer el sangrado.
- Vitamina C: beneficio más claro en personas mayores o con función basal baja; unos 500 mg/día en ensayos; las dosis muy altas se han asociado a cálculos renales.
Evidencia moderada
- Magnesio: apoya la vasodilatación y la presión arterial; 250 a 500 mg/día; límite de 350 mg como suplemento y precaución en enfermedad renal.
- Folato, B6 y B12: indicados sobre todo con homocisteína elevada; dosis según el caso; su efecto aislado no ha reducido eventos cardiovasculares.
- Corteza de pino (Pycnogenol): mejora de la dilatación mediada por flujo en ensayos aleatorizados; 100 a 150 mg/día; precaución con anticoagulantes.
- Curcumina y ajo envejecido: efectos favorables sobre la función vascular en ensayos de tamaño modesto; precaución con anticoagulantes.
- Vitamina E: protege frente a la oxidación de la LDL a corto plazo; las dosis altas no han demostrado beneficio cardiovascular.
Evidencia preliminar
- Resveratrol: efectos agudos transitorios sobre la FMD; 150 a 1.000 mg; sin confirmación de beneficio a largo plazo.
- NAC: datos observados principalmente en hemodiálisis; evidencia escasa en población general.
- Ácido alfa-lipoico: mejoras de la FMD y del metabolismo de la glucosa en ensayos pequeños.
- Extracto de granada: reducción de marcadores inflamatorios en estudios iniciales.
- Vitamina D: pertinente solo en caso de deficiencia demostrada; resultados desiguales en ensayos.
Dentro de este mapa, la opción más adecuada depende del mecanismo que se desee reforzar, de las carencias individuales y de la medicación concomitante. Un profesional sanitario puede ayudar a priorizar nutrientes, evitar combinaciones innecesarias y ajustar las dosis a cada situación. Ningún suplemento de esta lista sustituye la dieta, el ejercicio ni el tratamiento médico prescrito.
Alimentación y estilo de vida: la base antes de los suplementos
Ningún suplemento compensa una alimentación desfavorable. El patrón con más respaldo científico es la dieta mediterránea, que mejora de forma medible la función endotelial y reduce el riesgo cardiovascular en ensayos de gran envergadura. Se basa en aceite de oliva virgen extra, frutos secos, legumbres, verduras, fruta, pescado azul y cereales integrales, con poca carne roja y pocos productos ultraprocesados.
En el día a día conviene priorizar verduras de hoja verde y hortalizas ricas en nitratos, como espinacas, rúcula, acelga o remolacha, que aportan el nitrato dietético del que el organismo produce óxido nítrico. Los frutos rojos, la granada, el cacao puro y el té añaden flavonoides. Cambios prácticos, como sustituir los snacks ultraprocesados por un puñado de frutos secos, acumulan beneficios con el tiempo.
El ejercicio regular es otro de los estímulos más potentes para el endotelio: la actividad aeróbica aumenta la producción de óxido nítrico y mejora la dilatación mediada por flujo en pocas semanas. Dejar de fumar produce mejoras tempranas de la función vascular, y dormir entre siete y ocho horas ayuda a controlar la inflamación. La alimentación, el movimiento y el descanso son el terreno sobre el que los suplementos, si se utilizan, pueden añadir algún beneficio adicional.
Seguridad, interacciones y supervisión médica
Interacciones y contraindicaciones frecuentes
Los suplementos de óxido nítrico, como la arginina y la citrulina, pueden potenciar el efecto de la medicación para la presión arterial, los nitratos y los inhibidores de la PDE-5, con riesgo de hipotensión. Además, un ensayo en pacientes con infarto reciente levantó precauciones sobre la arginina en ese contexto. Los omega-3, la vitamina E, el Pycnogenol, el ajo y la curcumina pueden aumentar el riesgo de sangrado con anticoagulantes o antiagregantes, y la CoQ10 puede interferir con la warfarina.
El magnesio requiere precaución especial en personas con enfermedad renal, porque la eliminación reducida favorece la acumulación. El folato en dosis altas puede enmascarar una deficiencia de vitamina B12. Antes de combinar suplementos con medicación cardiovascular, diabética o anticoagulante, la supervisión médica es imprescindible, sobre todo en personas mayores, embarazadas o con enfermedades crónicas.
¿Se puede revertir la disfunción endotelial?
Los ensayos de 4 a 12 semanas muestran que la función endotelial puede mejorar de forma medible con citrulina, flavanoles de cacao, Pycnogenol, ejercicio o cambios dietéticos. Ahora bien, «revertir» significa mejorar la respuesta vascular en las pruebas, no eliminar una aterosclerosis ya establecida. La mejoría se mantiene mientras se mantienen los hábitos, y los beneficios combinados de dieta y ejercicio suelen superar a los de cualquier suplemento aislado.
Cómo se mide la función endotelial y cuándo acudir al médico
La referencia para medir la función endotelial es la dilatación mediada por flujo (FMD), una ecografía que valora cómo se ensancha la arteria braquial tras un periodo de oclusión temporal. Los análisis de sangre aportan información complementaria: proteína C reactiva, moléculas de adhesión como ICAM-1 y VCAM-1, lípidos y homocisteína. Ante dolor torácico, dolor en las piernas en reposo, debilidad súbita o síntomas que empeoran, hay que buscar atención médica urgente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo mejorar mi función endotelial?
Los apoyos con mejor base son los cambios de hábitos: dieta mediterránea, ejercicio aeróbico regular, abandono del tabaco, control del peso y descanso suficiente. Entre los suplementos, los precursores del óxido nítrico como la L-citrulina, los flavanoles del cacao, la CoQ10 en personas tratadas con estatinas y los omega-3 cuentan con más evidencia. Cualquier pauta debe coordinarse con un profesional sanitario.
¿Cómo se revierte el daño endotelial?
En fases tempranas, la disfunción endotelial puede mejorar de forma medible. Los ensayos de 4 a 12 semanas observan mejoras con dieta, ejercicio y ciertos suplementos, y dejar de fumar genera beneficios tempranos. Aun así, mejorar la función vascular no equivale a eliminar placas de aterosclerosis ya formadas, lo que requiere valoración y tratamiento médicos.
¿Cuáles son los signos de la disfunción endotelial?
Muchos casos son silenciosos. Las señales más citadas incluyen cifras de presión arterial que tienden a subir, disfunción eréctil, cicatrización lenta y calambres en las piernas al caminar que ceden con el reposo. Son indicadores inespecíficos que pueden obedecer a otras causas, por lo que requieren evaluación médica y no permiten ningún diagnóstico por sí mismos.
¿Qué vitamina ayuda a mejorar la circulación de las piernas?
La vitamina C, la vitamina E y los omega-3 apoyan la salud vascular y pueden favorecer la circulación en el contexto de una alimentación equilibrada. Sin embargo, los síntomas en las piernas pueden indicar enfermedad arterial periférica, una patología que exige diagnóstico médico con pruebas como el índice tobillo-brazo. Ninguna vitamina sustituye esa evaluación ni el tratamiento correspondiente.
¿Es mejor la L-citrulina que la L-arginina para el óxido nítrico?
Por vía oral, la L-citrulina suele ser más eficiente: escapa a la arginasa intestinal, se absorbe bien y eleva de forma más sostenida los niveles plasmáticos de arginina. Las dosis estudiadas de citrulina suelen ser de 1,5 a 3 g diarios, frente a 3 a 6 g de arginina. La elección depende del objetivo y debe valorarse con un profesional.
¿Cuánto tardan los suplementos en mejorar la función endotelial?
Los ensayos publicados suelen durar entre 4 y 12 semanas, y en ese intervalo se han observado mejoras de la dilatación mediada por flujo con citrulina, cacao, Pycnogenol o CoQ10. El tiempo varía según el nutriente, la dosis y la situación de partida. No hay plazos garantizados y la ausencia de mejoría justifica una reevaluación médica.
¿Son seguros los suplementos de óxido nítrico con medicación para la presión arterial?
Requieren precaución. La arginina y la citrulina pueden potenciar el efecto hipotensor de los antihipertensivos, los nitratos y los inhibidores de la PDE-5, con riesgo de caídas de tensión. También hay precauciones tras un infarto reciente. Quien tome medicación cardiovascular debería consultar al médico o al farmacéutico antes de empezar y vigilar la presión arterial durante el uso.
¿Existe un análisis de sangre para detectar la disfunción endotelial?
No hay una prueba de sangre única y definitiva. La evaluación de referencia es la dilatación mediada por flujo (FMD), una ecografía no invasiva. Los análisis pueden aportar indicios mediante la proteína C reactiva, las moléculas de adhesión ICAM-1 y VCAM-1, la homocisteína y el perfil lipídico, siempre interpretados en conjunto por un profesional.
¿Se puede revertir la disfunción endotelial de forma natural, sin suplementos?
Sí, es posible en fases tempranas. La dieta mediterránea, el ejercicio aeróbico regular, el abandono del tabaco, el control del peso y el sueño suficiente han mejorado la función endotelial en ensayos sin ningún suplemento. Los alimentos ricos en nitratos, como las verduras de hoja verde y la remolacha, y los flavonoides de los frutos rojos aportan apoyos adicionales.
¿Puedo tomar varios de estos suplementos a la vez?
Es posible, pero conviene hacerlo con criterio. Varios de estos nutrientes comparten efectos sobre la coagulación o la presión arterial, y sumarlos puede intensificar sus efectos o sus interacciones. Antes de combinar suplementos entre sí o con medicación, es recomendable revisar la lista completa con un médico o farmacéutico e introducirlos de uno en uno.
Puntos clave
- La disfunción endotelial es un fenómeno precoz y, en fases tempranas, potencialmente reversible con dieta, ejercicio y abandono del tabaco.
- El óxido nítrico producido por la enzima eNOS mantiene las arterias flexibles; muchos suplementos actúan aumentando su disponibilidad.
- L-citrulina y L-arginina son los precursores del óxido nítrico más estudiados; la citrulina ofrece una absorción oral más eficiente.
- CoQ10, omega-3, vitamina C, magnesio y flavanoles del cacao figuran entre los mejores suplementos para la salud vascular según la evidencia actual.
- El resveratrol, la NAC y el ácido alfa-lipoico cuentan, por ahora, únicamente con evidencia preliminar.
- Las combinaciones con antihipertensivos, anticoagulantes o estatinas exigen supervisión médica previa y vigilancia.
- La dieta mediterránea y el ejercicio regular aportan, en conjunto, más beneficios que cualquier suplemento aislado.
- Las mejoras de la función endotelial se miden con la prueba de FMD y aparecen, en los ensayos, entre las semanas 4 y 12.
Conclusión
El endotelio ocupa un lugar central en la salud cardiovascular, y su disfunción es uno de los fenómenos más precoces que pueden medirse. La evidencia disponible indica que varios nutrientes, desde los precursores del óxido nítrico hasta los antioxidantes, los omega-3, el magnesio y los polifenoles, pueden apoyar la función vascular en perfiles concretos, con diferencias notables en la fuerza de los datos y en la respuesta individual.
Antes de pensar en suplementos, la prioridad sigue siendo la alimentación, el movimiento, el descanso y el control de los factores de riesgo clásicos. Los suplementos pueden considerarse un complemento puntual que no sustituye los hábitos alimentarios normales ni, mucho menos, la atención clínica. Dado que las interacciones son reales y que la respuesta varía de una persona a otra, la decisión más sensata es comentar cualquier pauta con un profesional sanitario y reevaluarla periódicamente.
Términos relacionados
función endotelial, disfunción endotelial, óxido nítrico, eNOS, vasodilatación, dilatación mediada por flujo, estrés oxidativo, L-arginina, L-citrulina, coenzima Q10, ácidos grasos omega-3, homocisteína, flavanoles del cacao, dieta mediterránea, enfermedad arterial periférica, aterosclerosis, presión arterial, salud vascular